AMArte: Aprender


"Aprender es descubrir lo que ya sabes. Actuar es demostrar lo que sabes. Enseñar es recordar a los demás que saben tanto como tú. Sois todos aprendices, ejecutores, maestros." Richard Bach

Aprender es adquirir conocimientos por medio del estudio, la práctica o la experiencia. También se aplica al proceso mediante el cual fijamos algo en nuestra memoria. El aprendizaje es una de las maneras de crear pensamientos en nuestra mente, que son la manera a través de la cual registramos las ideas y las representaciones que tenemos de la realidad, así como de las relaciones entre ellas. Los pensamientos dependen de mi y son los que crean eso que cada uno llama "realidad", y que no es otra cosa que mi interpretación particular del mundo.

El aprendizaje está muy relacionado con la autoestima y, por tanto, con el autoconocimiento al que podríamos considerar como un aprendizaje sobre nosotros mismos. Este proceso implica curiosidad por uno mismo y por nuestro entorno, recordando lo que realmente somos. Esa curiosidad, ese redescubrimiento del misterio de nuestra propia realidad y de lo que nos rodea es, sin duda, el mayor motor del aprendizaje. La pasión por lo misterioso está en la esencia de cualquier cosa que aprendemos.

Aprender es un proceso activo. Nuestro conocimiento en sí mismo no sirve de nada si permanece en el mundo de las ideas. Para que sea efectivo debe hacerse, llevarse al mundo de lo material y experimentar con ello. Por eso es bueno elaborar un plan de acción que es la vía por la cual la experiencia de algo llega a convertirse en sabiduría. Podríamos decir que solo cuando experimentamos algo en el mundo alcanzamos el auténtico saber y esto nos conecta con nuestro propósito, con aquello para lo que hemos venido a este mundo, con nuestra meta suprema.

Todo lo que vamos aprendiendo con el tiempo se va plasmando en el mundo en forma de hábitos, que son como una especie de programación, un software que refleja como nos comportamos y qué cosas hacemos. Sabemos además que el aprendizaje tiene un alto componente emocional, ya que son las emociones las que gobiernan el mundo de lo material. Aprendemos con más facilidad aquello con lo que más disfrutamos, con lo que está en coherencia con nuestro desarrollo personal. En este sentido es importante destacar la relación entre aprendizaje y juego, tanto en humanos como en animales. Aprendemos a través del juego que es algo que nos divierte y de lo que disfrutamos. No es descabellado pensar que esta vida es un juego...

Cuando los hábitos no nos sirven por el motivo que sea, como veremos en otra entrada, se pone en juego otro aspecto del aprendizaje que consiste en desaprender esos programas que nos mantienen en determinadas conductas.Tiene que ver una vez más con el conocimiento de nosotros mismos y de las cosas que nos hacen felices y nos motivan.
"Más los tiempos habían cambiado, y la sabiduría heredada del pasado se había convertido en insensatez."Arthur C. Clarke

Aprender esta muy relacionado con el concepto de inteligencia. Un concepto amplio que se ha definido de muchas maneras, identificándolo con el propio acto de aprender, con el saber, con el conocimiento, con la creatividad, con la toma de decisiones o la solución de problemas, entre otros. Para mí la inteligencia tiene que ver con la capacidad que tenemos para aprender cosas nuevas, la manera que tenemos de aprenderlas y cómo estructuramos el conocimiento de esos aprendizajes, en un proceso que me parece pleno de creatividad. En este sentido y en línea con lo que expone Sir Ken Robinson en su libro "El elemento"la inteligencia tiene tres rasgos básicos que la caracterizan: es diversa, dinámica y peculiar. 

Es diversa porque registramos el mundo de varias maneras diferentes, podríamos decir que utilizamos simultáneamente varias inteligencias distintas, que constituyen nuestras múltiples maneras de observar y de registrar lo que percibimos. Es dinámica porque el cerebro es un órgano sumamente interactivo y cuando actuamos se relacionan entre si múltiples regiones del cerebro. Este dinamismo provoca que el aprendizaje se convierta en algo más creativo y más efectivo, al hacer que nos enfoquemos en las analogías, es decir, en explorar todas las posibles relaciones entre las cosas y no solo en lo que las diferencia. Es aquí dónde se producen los verdaderos progresos. El cerebro es tan maleable, tan dinámico que curiosamente no paramos de aprender cada vez más sobre el propio cerebro. Y por último, la inteligencia es peculiar, propia de cada persona, tan singular como una huella dactilar.

¿Quién no se ha visto absorbido alguna vez por ese dinamismo de su propio aprendizaje? Recuerdo que en mi niñez me encantaba estudiar, aunque no tanto memorizar. Esto se explica porque siempre estaba viendo relaciones entre todo lo que aprendía, incluso de distintas asignaturas. Me apasionaba el proceso mediante el cual un conocimiento me llevaba a otro, y este a otro a su vez y así sucesivamente, hasta el punto de perder la noción del tiempo y del espacio, me olvidaba de mí mismo e incluso del objetivo concreto por el que estudiaba, que generalmente era un examen o la elaboración de un trabajo. Era un proceso en el que me maravillaban las asociaciones y las relaciones que se establecían entre las cosas. Podía parecer poco práctico al ocupar largo tiempo pero en ese momento me sentía feliz y ese conocimiento quedaba grabado para siempre. De hecho aprender era para mí una manera de evadirme de una realidad que no me gustaba y, en cierto modo, me salvó la vida. Me di cuenta de que Todo está relacionado y eso nos incluye a los seres humanos. No es el momento de hablar de ello, pero quedan claras todas las implicaciones que estos aspectos del aprendizaje tienen en el mundo de la educación y en la sociedad. Quizá deberíamos pensar más en lo que nos une que en lo que nos separa. 
 “La experiencia más hermosa es la de lo misterioso. Esa es la verdadera fuente de todo arte y de toda ciencia.” Albert Einstein

¿Y que ocurre con lo que aprendemos? Odile Rodríguez de la Fuente cuenta en su libro de 2020 sobre su padre Félix el origen de la palabra chamán. Viene a significar "el que sabe". El chamán era (y es) la persona que se comprometía consigo mismo y, por tanto, con la tribu y que emprendía un viaje, ya fuera en el mundo físico o en "otras realidades", para transcender e ir más allá de las creencias del momento. Luego, reunida la tribu en torno al fuego, les transmitía el conocimiento recién adquirido. Porque somos todos aprendices, ejecutores, maestros... Y no tengas ninguna duda de que estarás aprendiendo hasta el último instante que tengas la suerte de permanecer en esta aventura que es la vida.














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